UNA CASA FINLANDESA EN EL MEDITERRÁNEO

¿Qué pasaría si construyéramos una vivienda de Finlandia en la Costa Blanca?

Imaginemos una pequeña localidad costera de la Costa Blanca. Tenemos el Mediterráneo cerca, muchas horas de sol y veranos en los que las temperaturas superan con frecuencia los 30 grados.

Ahora imaginemos que construimos allí una vivienda siguiendo criterios de construcción habituales en Finlandia, un país donde los inviernos son fríos y las temperaturas pueden permanecer bajo cero durante largos periodos.

¿Qué sucedería cuando llegara nuestro verano? ¿Cómo respondería esa casa ante varios días de calor intenso? Y, además, ¿qué pasaría si tuviera que enfrentarse a una de esas lluvias torrenciales que conocemos como gota fría?

Durante noviembre vamos a explorar estas preguntas de una manera diferente. Vamos a imaginar cómo se comportaría una casa finlandesa si la trasladáramos, sin modificar su construcción, a un pueblo costero de la Costa Blanca.

Dos ciudades y dos climas muy diferentes

Para empezar, comparemos algunos datos climáticos de Alicante y Helsinki. Hemos elegido estas dos ciudades como referencias para nuestro ejercicio, aunque sabemos que el clima puede variar bastante dentro de cada país.

Datos climáticos Alicante Helsinki
Temperatura media anual 18,5 °C 6,5 °C
Temperatura media de enero 11,9 °C −3,1 °C
Temperatura media de agosto 26,4 °C 16,9 °C
* Fuentes y periodo de referencia: Alicante, normales climáticas de 1991-2020 basadas en datos de AEMET; Helsinki, normales climáticas de 1991-2020 del Instituto Meteorológico de Finlandia.

Las cifras hablan por sí solas. En enero, la temperatura media de Alicante ronda los 12 grados, mientras que en Helsinki se sitúa por debajo de cero. En agosto sucede lo contrario: Alicante alcanza una temperatura media de 26 grados, frente a los aproximadamente 17 grados de Helsinki.

Por tanto, una vivienda situada en cada una de estas ciudades debe desenvolverse en condiciones muy diferentes.

Una casa pensada para el frío llega al Mediterráneo

Las viviendas finlandesas deben hacer frente a inviernos rigurosos. Por eso, el aislamiento de las paredes, las ventanas y los sistemas de calefacción y ventilación desempeñan un papel importante en su construcción.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando trasladamos una casa concebida para esas condiciones a un lugar donde el calor del verano puede prolongarse durante semanas?

¿Conseguiría mantener una temperatura agradable? ¿Qué sucedería durante varios días de calor intenso? ¿Y si una DANA descargara grandes cantidades de agua en pocas horas?

No podemos responder con certeza sin estudiar una vivienda concreta y comprobar su comportamiento. Aun así, podemos plantearnos estas preguntas y explorar diferentes situaciones.

Una fabulación basada en datos reales

Antes de empezar, queremos aclarar algo importante: esta serie es un ejercicio de imaginación, no un estudio científico ni una simulación física de una vivienda real.

Partiremos de datos climáticos y características constructivas documentadas. Sin embargo, las situaciones que plantearemos y sus posibles consecuencias serán hipotéticas. No hemos realizado pruebas sobre una casa concreta ni podemos asegurar que los resultados imaginados se producirían realmente.

Nuestro objetivo no es demostrar que una forma de construir sea mejor que otra. Queremos explorar, de manera sencilla y entretenida, qué podría experimentar una vivienda concebida para un clima muy diferente al nuestro.

A lo largo de noviembre imaginaremos cómo se comportaría esa casa ante el calor del verano mediterráneo, qué podría suceder durante una DANA y cómo sería vivir en ella durante el invierno de la Costa Blanca.

¿Nos acompañas en este experimento imaginario?

Abrimos la puerta de nuestra casa finlandesa. La aventura comienza.

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Foto de Katja Rutsch en pexels.com