¿POR QUÉ DESAPARECEN LOS PASILLOS?

Más espacio para vivir

Si pensamos en una vivienda de hace unas décadas, es fácil recordar una distribución bastante habitual: un recibidor, un pasillo largo y varias puertas que conducían a las diferentes habitaciones. Los pasillos desaparecen.

Sin embargo, en muchas viviendas de obra nueva los pasillos han ido perdiendo protagonismo. A veces son muy cortos y otras prácticamente han desaparecido. ¿Es solo una cuestión de diseño moderno?

En realidad, hay varias razones detrás de este cambio.

La principal es muy sencilla: aprovechar mejor el espacio disponible.

Un pasillo necesita metros cuadrados, pero no es una zona en la que normalmente pasemos mucho tiempo. Por eso, en los proyectos actuales se intenta reducir los espacios destinados exclusivamente a conectar unas habitaciones con otras.

Cada metro cuenta

Cuando se diseña una vivienda, cada metro cuadrado tiene importancia.

Si podemos evitar un pasillo largo, ese espacio puede incorporarse al salón, ampliar una habitación, crear más almacenamiento o conseguir una distribución más abierta.

Además, al eliminar barreras innecesarias, la vivienda puede parecer más grande. Y no solo sobre el plano.

Al entrar en una vivienda donde salón, comedor y cocina están relacionados visualmente, la sensación de amplitud es mayor. La luz también puede llegar más lejos y los diferentes espacios se perciben como parte de un conjunto.

Por eso, las viviendas actuales buscan cada vez más espacios conectados en lugar de zonas aisladas.

Una vivienda más luminosa

La desaparición de los pasillos también tiene relación con la luz natural.

En una distribución tradicional, algunas zonas interiores podían quedar alejadas de las ventanas y recibir poca luz. En cambio, cuando los espacios están más abiertos, la iluminación natural puede aprovecharse mejor.

Por ejemplo, la luz que entra por los grandes ventanales del salón puede extenderse visualmente hacia el comedor o la cocina.

Así, una buena distribución no solo consiste en decidir dónde colocar cada habitación. También consiste en conseguir que la luz, las vistas y el espacio se aprovechen de la mejor manera posible.

Más conexión entre las estancias

Además, nuestra forma de utilizar la vivienda ha cambiado.

Antes era bastante habitual que cada habitación tuviera una función muy definida y estuviera claramente separada del resto. Hoy, en cambio, buscamos espacios que puedan adaptarse a diferentes momentos del día.

La cocina puede estar conectada con el comedor. El salón puede prolongarse hacia la terraza. Incluso una zona de trabajo puede integrarse en otra estancia sin necesidad de crear una habitación independiente.

Por tanto, eliminar determinados pasillos ayuda a crear viviendas más flexibles y adaptadas a la vida cotidiana.

No significa que todos los pasillos hayan desaparecido

Eso sí, no debemos pensar que los pasillos ya no existen.

Siguen siendo necesarios en determinadas viviendas y pueden resultar útiles para separar la zona de día de la zona de descanso o para proporcionar mayor privacidad a los dormitorios.

La diferencia está en que ahora se intenta que tengan una función clara y que ocupen el menor espacio posible.

En definitiva, que desaparezcan los pasillos no es simplemente una moda estética. Es el resultado de una manera diferente de entender la vivienda.

Más espacio útil, más luz, mayor conexión entre las estancias y una distribución pensada para aprovechar cada rincón.

Y quizá por eso, cuando entramos en una vivienda nueva y sentimos que todo parece más amplio, aunque no tenga muchos más metros cuadrados, la distribución tiene buena parte de la culpa.

Los pasillos desaparecen
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Foto de Gustavo Galeano Maz en pexels.com